Es conveniente reflexionar sobre qué les gusta a nuestros hijos de la
televisión y el uso que hacen de ella. Para mayor claridad, distinguiremos entre niños y adolescentes, pues son dos etapas claramente diferenciadas que reclaman actuaciones distintas.
Niños hasta los 10 años:
1 La viven con pasión: les gusta mucho. Les encantan las canciones, los colores y la velocidad de las imágenes.
2 A los de más edad les entusiasman los anuncios. A veces, más que los mismos programas.
3 Suelen ver hasta la saciedad los vídeos o DVD que les gustan y repiten de
memoria los diálogos y las canciones.
4 Los más niños se levantan pronto de la
cama –sobre todo los fines de semana– y van directos hacia el televisor a ver los programas de dibujos animados.
5 En lo que se refiere al uso de la TV, todavía obedecen a sus padres, aunque con más o menos resistencia. No obstante, están en una edad muy buena para poder educarlos e inculcarles hábitos y valores.
Adolescentes:
1 Curiosamente, son, según los estudios de audiencia, los que menos ven la
televisión de la familia. Empiezan a ser autónomos y tienen muchos intereses.
2 Si no tienen alternativas, tienden a ver la
televisión. Y por supuesto, encienden el televisor cuando están solos en casa.
3 Muchas veces ven la
televisión en detrimento de sus
deberes escolares, sobre todo si están poco motivados por el estudio.
4 A veces dejan de salir con los amigos o de hacer otras actividades por ver la
televisión. Pero depende del carácter del
adolescente.
5 Los mayores no programan su consumo televisivo, pero tienden a tener preferencias: la misma cadena, la misma serie...
6 Los seducen las películas de adolescentes y la
música, así como algunas series (culebrones y telecomedias).
7 Tienen tendencia a acostarse tarde por ver la
televisión.